“En España no triunfan los diseños más transgresores”

- Juan Yunquera en su despacho de la Universidad Carlos III de Madrid
Veterano y curtido diseñador, ahora es uno más entre los cientos de víctimas del sector periodístico que la crisis económica se ha cobrado en España. Con 24 años de trabajo en la revista Tiempo a sus espaldas, el Grupo Zeta ha decidido prescindir de sus servicios junto con algunos de sus compañeros. Pero, para él, esto no significa nada. Piensa seguir trabajando haciendo lo que más le gusta: periodismo. Con él hacemos un recorrido a su paso por Tiempo y al estado actual de la prensa, el diseño y el periodismo.
Juan Yunquera Nieto es ex Director de Arte de Tiempo*, la revista de actualidad editada por el Grupo Zeta. Ha trabajado como diseñador de la publicación durante 24 años y actualmente también es profesor de Tratamiento de la Información en Medios Impresos en la Universidad Carlos III de Madrid. Nació en Ayllón (Segovia) en 1959. Lleva 30 años en la profesión y afirma querer seguir trabajando en el periodismo durante muchos años más. Confiesa ser un gran lector de revistas extranjeras como Vanity Fair, Esquire, The World Paper, Fast Company, The New Yorker, The Economist, Time o Newsweek. Pero no deja de lado españolas como Quo. Desde su punto de vista, un futuro diseñador tiene que tener muy presente lo que se está haciendo fuera de España, pero también tiene que tener muy presente lo que puede aprender aquí, de la mano de profesionales como el “maestro”-así lo llama Yunquera- Mario Tascón. *La entrevista fue realizada el 13 de marzo de 2009. Actualmente, Juan Yunquera ha salido ya de la redacción de la revista Tiempo.
Fecha: 23 de abril de 2009. /Fuente: elaboración propia “En el tintero”.
Pregunta: Lleva 24 años trabajando en la revista Tiempo. ¿Qué valoración hace de su recorrido por la revista?
Respuesta: Me haces la entrevista en el momento más difícil de la revista. Esta revista nació hace 27 años y fue pionera. Fue un éxito social, comercial y publicitario. Nació en una época muy delicada, después de la Transición, como una separata de la revista Interviú, que tenía un contenido político, crítico y de investigación muy fuerte, al tiempo que hacía reportajes fotográficos de mujeres famosas desnudas (vídeo). El editor, Asensio, ya fallecido, vio que había una posibilidad de hacer una revista política, no tan amarillista como Interviú y así comenzó Tiempo. Tuvo éxito y en esos casi 30 años la revista ha tenido momentos gloriosos y ha tenido redactores con mucho peso en la vida política (muchos llegaban a ministros si se lo proponían). En esos años llegamos a vender por semana los 200.000 ejemplares. Pero ahora estamos afectados por la crisis y nos enfrentamos a un ERE que va a despedir a 531 trabajadores de la empresa. Por lo tanto, mi recorrido ha ido a la par de la revista, como en un tándem. He ido bien profesionalmente cuando la revista ha ido bien. Antes se hacían más cosas: suplementos, especiales, etc. Ahora no, pero profesionalmente he tenido la suerte de que me ha gustado y me gusta mucho mi trabajo.
P: En este tiempo, ha visto crecer a la revista. ¿Qué aspectos cree que se han perdido y le gustaría recuperar?
R: Cuando la revista estaba en pleno auge, tenías la capacidad de poder hacer muchas cosas. Había un suplemento especial de economía que ahora ya no se hace. Echo en falta la actividad que teníamos hace unos años. Ya no hay producto y se ha ido mermando todo: la actividad, la redacción, etc. Pero te puedo decir sinceramente que hemos ido actuando igual aunque haya habido menos trabajo. Antes éramos ocho en maquetación y ahora somos tres. Eso me permite estar más encima del producto, no sólo como diseñador sino como redactor. Aporto ideas para la revista, sugerencias de títulos, etc. Ahora soy más ambivalente. Y es lo que está funcionando actualmente, por eso es ideal que en los departamentos de diseño haya diseñadores que hayan estudiado periodismo.
P: ¿Qué momento ha sido más duro dentro de la redacción, periodísticamente hablando?
R: Hemos pasado ratos muy buenos, malísimos y regulares. Cuando había cambios de diseño se trabajaba con gente nueva, había mucho estrés, tenía que gustarle el diseño a mucha gente…En definitiva, eso creaba mucha tensión. También ha habido muchos momentos emocionantes, por un lado, y, emotivos, por otro. Recuerdo acontecimientos como el Golpe de Tejero, la primera huelga general o el 11-M. Éste último es de los últimos más duros que hemos tenido en la redaccion. Antes la política daba más de sí (los GAL, el 23-F). En general, todos los avatares de la sociedad se han vivido aquí a la par porque el periodista se mimetiza con todo lo que hay fuera. Lo bueno que tienen las redacciones es que participas de una manera especial de lo que está en la calle.
P: ¿Alguna vez se ha sentido presionado y ha tenido que autocensurar alguno de sus diseños?
R: Bueno, ha habido cosas que no he podido hacer. Hace diez años me nombraron Director de Arte pero antes estuve muchos años bajo la dirección de otra persona que tenía una forma diferente de hacer las cosas y no me dejaba hacer otras cosas que quería, pero son las reglas del juego.
P: ¿Cuál ha sido su mejor diseño? ¿Recuerda algún número en especial?
R: Cada número semanal es como un hijo y a todos los quieres igual. Pero sí recuerdo portadas que despúes han inspirado a otros medios, como otros nos inspiran a nosotros. Recuerdo una muy divertida, que salió cuando se aprobó la prohibición de fumar en lugares públicos. Se me ocurrió hacer la portada con el logo de Tiempo en la cajetilla y poniendo debajo la frase de “fumar perjudica seriamente la salud”. Al fin y al cabo, son guiños. El problema de este tipo de revistas es que tenemos muy poco margen de maniobra: hay directores que apuestan por este tipo de guiños y otros no. Del mismo modo que Time y Newsweek se permiten hacer portadas muy conceptuales porque tienen una audiencia muy fidelizada, aquí no podemos hacerlo porque buscamos atrapar al lector. Aquí no funcionan los diseños más transgresores. Es lo que yo echo más en falta en la revista: que no podemos dar rienda suelta a la creatividad. Además, ahora nos vemos limitados por el gran número de promociones que tienen que salir en portada para que podamos ser comerciales, lo cual es una tiranía.
P: En el ámbito de la infografía, España siempre ha figurado entre una de las potencias más innovadoras. Sin embargo, desde hace un tiempo se está produciendo lo que algunos llaman una “fuga de cerebros infografistas”. ¿Es que los periódicos y revistsas españoles no están a la altura de sus profesionales del diseño?
R: España sigue compitiendo con los principales países de infografistas. Tenemos a Mario Tascón, el maestro de la infografía. Aquí la infografía está instaurada como un elemento más. El nivel es altísimo y mucha gente se dedica a ella. Es normal que quien tiene el dinero tire de ellos, pero no pasa nada. Es lo que tiene la globalización. Al estar al mismo nivel o incluso superior, esa fuga es absolutamente normal. Pero yo no lo llamaría fuga, sino movimiento. En el fondo, es cuestión de dinero. Uno se van, del mismo modo que vendrán otros.
P: ¿Se debería potenciar en más en las facultades de periodismo la rama del diseño en prensa, haciendo hincapié en elementos como la infografía?
R: Totalmente. Se debería potenciar más el diseño. Actualmente se da alguna que otra asignatura, pero es muy básico. Quizás estaría bien hacer una combinada, como periodismo y diseño con asignaturas como infografía, diseño gráfico, etc. Hay trabajo en ello y se demandan buenos profesionales que sean diseñadores e infógrafos. Sin embargo, hoy en día cada uno tiene que prepararse por su cuenta. Las facultades no han apostado por ello porque lo ven como una actividad más propia de Formación Profesional.
P: El periodismo es una profesión muy sacrificada. ¿Es la vocación tan determinante en el ejercicio del periodismo o ha sucumbido a la precariedad laboral?
R: El periodismo es como todo, hay que sentirlo. Cuando uno ha asimilado lo que va a hacer, lo que tiene que hacer es disfrutar de ello. Además, éste es un trabajo relacionado con tu capacidad para crear cosas. La verdad es que noto en la Facultad una cierta atonía o apatía en los alumnos. Pero quizás se debe a que la vocación viene sobre todo cuando estás trabajando. Y, al final, si tienes que quedarte una noche hasta las cinco de la mañana porque no te sale un reportaje, lo haces sin más, porque las informaciones se consiguen poniéndole empeño. Hay que poner toda la carne en el asador.
P: En 2007, cuando Tiempo cumplió 25 años, Jesús Maraña, director de la revista en aquel momento, dijo que esta profesión sólo sobreviviría si no se corrompía. ¿No cree que la materialización del periodismo lo está provocando ya?
R: En parte sí. Creo que los medios impresos están muy radicalizados. Se han vuelto muy sectarios. Si trabajas para uno ya no puedes trabajar para otro. Los propios editores exigen que hagas tu trabajo como ellos piensan y eso tensiona mucho a los redactores, no los hace ni libres ni independientes. Lees dos informaciones referidas al mismo tema en El País y El Mundo y parecen de planetas distintos. Y eso es malo para todos. Para el periodista, porque siempre tendrá que dirigir su pluma en el mismo sentido y, para el lector, porque si compara varios medios pensará que le están tomando el pelo. Y cuando eso pasa, la cosa no va bien. El periodismo no está para mentir. Un redactor no puede editorializar, pero eso es lo que actualmente está pasando.
P: Hablaba antes del ERE del Grupo Zeta. ¿Qué ambiente se respira en la redacción de Tiempo tras el acuerdo entre el Grupo Zeta y los sindicatos en cuanto a las condiciones de este ERE? ¿Ha temido en algún momento por su puesto de trabajo?
R: Se está viviendo un momento de preocupación y eso crea cierta apatía entre los redactores. La gente, no obstante, se está comportando con exquisitez de trato. Pero todo el mundo está deseando de que estos procesos se rematen, tanto los que se van como los que se quedan. Es decir, no se lleva del todo mal pero tampoco del todo bien. Pero haremos nuestro trabajo hasta el último momento. Yo no he temido por mi puesto de trabajo porque no me considero imprescindible pero me estoy planteando si mi trabajo en la revista ha llegado a su fin. Ahora se va a hacer otro tipo de revista con menos páginas y quizás un Director de Arte con mi sueldo ya no tiene el mismo hueco. Yo seguiré dedicándome al diseño pero en otra vía. Ahora vivo un momento de cambio. Estoy agradecido a la revista, pero esto es como el amor: fue bonito mientras duró.
P: Las últimas cifras de difusión y audiencia del grupo líder en el sector de revistas de Finlandia muestran insólitos aumentos en torno al 10% en casi todos los títulos. La directora de la división dice que es porque en tiempos de depresión económica, la gente tiende a leer más revistas, a enfocar su lectura en lo que quite de su cabeza la realidad del día a día. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?
R: Estoy de acuerdo, pero lo que pasa es que en España la gente no se va a las revistas, sino a los libros. Las editoriales están vendiendo más que otros años. Un libro es barato, lleva mucho tiempo y es una maravilla. El aumento de venta de libros está siendo una constante. En Finlandia son grandes lectores y el aumento de la lectura se habrá dado en muchos palos, pero aquí eso no ha ocurrido. No hemos sabido hacerlo. Lo demuestra el hecho de que la revista OK haya cerrado porque no era rentable. Y eso que era una revista del corazón…
R: Creo que la prensa no desaparecerá a diez años vista porque aún no estamos acostumbrados a leer en otro medio. Pero sí creo que cada medio impreso tiene que estar solapado con su versión digital. Las marcas tienen que estar interrelacionadas. Serán cabeceras, marcas de información con presencia en varios formatos. A lo mejor El País acaba siendo un medio digital de lunes a viernes, y sólo imprime en sábado y domingo. Es una posibilidad.